Rakel Sanz Blasco, visionaria e impulsora de Izumi Spa

Rakel Sanz

La historia de Rakel, alma creadora del espíritu Izumi Spa

Empecé a estudiar peluquería con 17 años y continué con el Grado Superior de Estética. Durante mis estudios además, trabajaba en Antena Aragón y otros centros de estética como aprendiz, si cobrar nada, claro.

Me enamoré de la delicadeza de las costumbres japonesas

Luego me fui a vivir a Zaragoza y entré a trabajar en el gran centro de estética Yondi. Su directora, Estrella, es una gran profesional y prendí muchísimo de ella.

Por azares del destino, dejé la estética durante 5 meses y ese tiempo lo dediqué a explorar otras posibilidades laborales. Entonces empecé a trabajar en El Corte Inglés como dependienta, pero hizo falta muy poco tiempo para que me diera cuenta de que, lo que me gustaba de verdad, era la estética.

Durante aquél período me sorprendía a mi misma haciéndoles las cejas, pedicuras y manicuras a mis compañeras en sitios tan poco usuales como los probadores del almacén. Verme en esta situación me hizo reflexionar y me planteé volver a la estética.

Enamorándome de Japón

El espíritu de Izumi Spa esta inspirado en JaponDurante la época en que estuve empleada en El Corte Inglés conocí a Sara, una chica profundamente enamorada de Japón, del manga con su estética particular y de las honorables costumbres japonesas.

Sara abrió mi mente al conocimiento de esa milenaria cultura y alimentó en mi un amor creciente por lo japonés. Por su noble filosofía, por su cuidadosa forma de atender todo y a todos, por el gusto por los detalles y los acabados perfectos, por su delicada y sensible estética, por su idioma…Cuanto más conocía al Japón, más me fascinaba hasta que en el año 2017, después de mucho desearlo y trabajar por conseguirlo, viajé a Japón para conocerlo en vivo y en directo. Allí me especialicé en acupuntura y masaje japonés, terapias que, entre otras, te ofrezco en Izumi Spa.

Directora de un
centro de estética
sin proponérmelo

Pack para dos personas circuito spa wellness

Al volver a retomar el camino de mi gran pasión por la estética, fui contratada para trabajar en una peluquería.

La curiosa situación de esa peluquería terminó poniéndome al frente de una de sus secciones, de la que tuve que ocuparme completamente sola. Con poco más de 18 años me vi al frente de un Centro de Estética. Todo en él dependía de mi y era yo quien tenía que gestionarlo todo, porque la peluquera estaba centrada en la peluquería y tenía el centro de estética como una inversión, sin ningún conocimiento sobre ello.

Trabajé muchas horas en aquel local, en él aprendí lo que es llevar un negocio y vi que era capaz de hacerlo.

Pero añoraba mi tierra y quería volver a Monzón, no quería quedarme en Zaragoza y, después de la experiencia de gestión en el centro de Zaragoza, el impulso por crear algo propio crecía fuertemente en mi.

Mis padres me apoyaron desde el primer momento. Seguramente impulsados por las ganas que ellos también tenían de que volviera a su lado, reunieron sus ahorros para ayudarme con una parte del capital necesario para abrir un Centro de Estética en Monzón.

Todavía estoy agradeciendo a mis padres la confianza que depositaron en mi. Si no lo hubieran hecho, tal vez mi sueño todavía no sería realidad.

Un sueño que va tomando forma

camino que se adentra a un templo japoAl principio la idea era montar un centro de Estética al estilo tradicional, pero quería hacer algo más original, dar un servicio más completo, abordar la estética como yo la veía, no solamente como algo superficial, sino como parte integral del ser en su complejidad.

Así que con solo 20 años, me propuse tirar hacia adelante un negocio que requería de una gran inversión, tanto de dinero como de tiempo y trabajo.

El proyecto iba formándose claramente en mi mente. El amor por lo japonés que inspiró Sara en mi, fue la semilla que dio nacimiento al espíritu de un Centro de Estética y Spa, un concepto de cuidado y belleza que estaba brotando de mi corazón.

En mi visión estaban el amor por los detalles, el cuidado infinito hacia las personas, la atención amable y esa claridad que solo da la conciencia de conocer lo que es verdaderamente beneficioso, para la salud, para la belleza, para la armonía del espíritu y para el equilibrio de la vida: algo  muy japonés.

Esta fue la sustancia fundamental con la que empecé a construir mi proyecto. En el Spa que imaginé quise volcar todo el embeleso que Japón me hace sentir. Y el nombre que escogí para él fue Izumi, que significa manantial en japonés, porque lo veía cono una corriente de agua clara, que limpia el cuerpo, renueva el espíritu y apacigua los sentidos.

¡Y mi sueño llegó a existir!

Papiroflexia, arte tradicional japonésEl 8 octubre de 2004 Izumi Spa abrió sus puertas al público.

El recién nacido proyecto concebido en mis sueños, el primer Centro de Estética con Spa integrado de Aragón, ese día cerró sus puertas habiendo atendido a sus primeras 4 clientas, que quedaron tan satisfechas que volvieron para presentarles Izumi Spa a sus amigas.

Me sentí muy grande entonces, grande y capaz de todo lo que me propusiera. Se había encendido una llama en mi que ya nunca se iba a apagar.

Y sigo proponiéndome realizar grandes acciones para beneficiar mucho y a muchas personas.

Y quiero que sepas que estaré encantada de recibirte en Izumi Spa y atenderte personalmente.

Si quieres, puedes rellenar y enviarme el siguiente formulario. Yo estudiaré tu necesidad y podrás venir a probar el tratamiento que te recomiende con un 35% de descuento en esta primera sesión.

Me encanta el arte japones
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